Vivimos en la era digital, un momento en el que la oferta en internet es infinita y podemos encontrar (casi) de todo para satisfacer nuestras necesidades. Por lo tanto, la red está inundada de empresas con hambre de clientes a las que cada vez les resulta más complicado destacar entre sus competidores para conseguir captar y retener la atención y motivar a las personas. Por eso, los negocios ya no pueden solo limitarse a transmitir mensajes y esperar a que los usuarios estén ahí para escucharlos y convertirse de la noche a la mañana en clientes. Ahora es necesario implicar al público y hacerlo sentir parte de nuestra historia hasta incluso llevarlo a la acción. Esto es posible aplicando estrategias de gamificación, una técnica de aprendizaje que traslada la mecánica de los juegos al ámbito empresarial para obtener mejores resultados, ya sea para adquirir nuevos conocimientos, mejorar habilidades o motivar a los empleados para alcanzar y superar los objetivos fijados.

Si además, la gamificación la complementamos con el storytelling (arte de contar historias que conecten con emociones positivas de los clientes potenciales), conseguimos que las personas se involucren y vivan una experiencia con la empresa que les marcará y recordará mucho más que un simple mensaje recibido. Además, con esta combinación podemos decir que estaremos pasando del storytelling al storydoing, ya que no solo estaríamos difundiendo una historia sino que conseguiríamos que el usuario pase a la acción y se convierta en protagonista.

Según un estudio publicado en Proceeding of the National Academy of Sciences, cuando alguien nos está contando una historia, nuestro cerebro y el del narrador se sincronizan sutilmente, activándose en nosotros las mismas áreas cerebrales que en la mente del narrador. Es decir, se produce lo que conocemos como empatía, porque al final, contar y escuchar historias es una forma directa de conexión con los demás. Y no hay mejor manera de impactar que haciéndolo a través de las emociones.

Por lo tanto, si somos capaces de diseñar sistemas de gamificación en los que trabajemos el storytelling correctamente, podremos generar profundas implicaciones en los comportamientos de nuestros clientes potenciales o nuestros empleados, lo que significaría una mejora de la reputación de la marca e incremento de ingresos o un aumento de la rentabilidad, rendimiento o productividad, dependiendo del ámbito en el que lo apliquemos.

En definitiva, la gran ventaja de combinar storytelling y gamificación es que elevamos nuestra empresa o acciones por encima del ruido producido por el constante flujo de información. Y no nos referimos solo a generar engagement entre nuestro público o empleados, sino a establecer relaciones duraderas con ellos hasta convertirlos en clientes o mejorar el compromiso y la productividad de nuestros trabajadores.

Si quieres saber cómo puedes implementar una estrategia de gamificación y storytelling en tu empresa y todo lo que te puede aportar, ¡no dudes en contactarnos!