Serious Games

Serious games y Formación Interna: mucho más que un videojuego

In Noticias by elixirweb

En 2015 el consumo de videojuegos en España generó más de mil millones de euros. Un 8,7% más que en el ejercicio anterior. A los españoles les gustan los videojuegos. ¿Les gustarán también los serious games? Parece bastante probable.

¿Qué es un serious game? No es un videojuego al uso, pero se le parece bastante. Un serious game es un videojuego que tiene una finalidad educativa. Esa es la gran diferencia entre un videojuego convencional y un serious game: el videojuego busca simplemente que el usuario pase un buen rato. El serious game, que aprenda.

La idea fundamental que está detrás de un serious game es la formación del usuario. Se trata de aprovechar las características que posee un videojuego y encauzarlas hacia la formación del jugador, ofreciéndole un valor añadido al puro entretenimiento. Su eficacia es tan alta que se han convertido en una tendencia en formación corporativa. Existen numerosos estudios que confirman la teoría de que un serious game es especialmente eficaz para lograr el aprendizaje de habilidades concretas por parte del jugador.

Los serious games comenzaron a utilizarse en el ámbito escolar, ya que los profesores se dieron cuenta de que los alumnos aceptaban esta metodología de trabajo sin problemas y sus porcentajes de aprendizaje eran superiores a métodos tradicionales.

Formación corporativa

Del ámbito escolar se pasó al ámbito corporativo. Si funcionaba con estudiantes, podía funcionar con trabajadores. Y, en efecto, funciona. El doctor John C. Beck, profesor en Harvard, UCLA o la Universidad Internacional de Japón, ha realizado numerosos estudios con serious games, demostrando que su empleo permite desarrollar habilidades muy apreciadas en el mundo empresarial como son la comunicación, negociación o liderazgo, entre otras. Además, el hecho de jugar en el trabajo tiene más aspectos positivos además de la propia formación: cuando un empleado abandona su contexto habitual de trabajo, puede procesar y generar ideas útiles para su ejercicio profesional más fácilmente. Las oficinas de Google están llenas de juegos y pasatiempos por algo.

Los departamentos de Formación de las empresas cada vez son más conscientes de los beneficios de los serious games. Los trabajadores valoran como muy positiva la experiencia de formarse mediante este tipo de técnicas gamificadas y su eficacia y metodología permite ahorrar costes a la empresa.

Cuando un empleado abandona su contexto habitual de trabajo, puede procesar y generar ideas útiles para su ejercicio profesional más fácilmente, a la vez que desarrolla habilidades relacionadas con los objetivos del juego y de la empresa.

Pero… ¿qué características tiene que tener un serious game para que sea realmente eficaz?

  • Adaptación: Los objetivos de los serious games tienen que adaptarse a las necesidades formativas específicas del usuario.
  • Atractivo: El aspecto del juego tiene que atraer la atención y ser lo suficientemente seductor como para que el usuario quiera jugar.
  • Fácil de jugar: Nada de juegos con mecánicas complicadas. Los objetivos del juego y cómo jugar tienen que quedar claros cuanto antes para el usuario. Cuantos menos pasos tenga que dar hasta comenzar a jugar, mejor.
  • Reto: El juego tiene que plantear uno o varios retos. ¿Recuerdas cuando en los videojuegos de los 80 aparecía el monstruo final de cada pantalla, imposible de matar? Era un reto cada vez más complicado, pero ¿y lo bien que te quedabas cuando conseguías derrotarlo y pasar de pantalla? Ese es el efecto que debe buscar un serious game en el jugador: plantearle retos que quiera superar. Los rompecabezas son el videojuego favorito para el 21,3% de los jugadores. Superar retos nos gusta. Aprovéchalo en tu serious game.
  • Formación vivencial: Un serious game tiene que lograr que el usuario sea capaz de aprender por sí mismo. La propia dinámica del juego debe ir creando en el jugador las condiciones necesarias para que adquiera la formación de manera natural. El usuario tiene que llegar a conclusiones sobre sus propios recursos, de forma que la retención del aprendizaje sea perdurable en el tiempo y entendida como un logro del propio juego.

Desarrollar un serious game no es una tarea sencilla, ya que intervienen muchos elementos que deben estar correctamente coordinados en función del objetivo formativo. Pero los datos son claros: los serious games funcionan, son eficaces, y su utilización en entornos empresariales ayudan a ahorrar costes y a maximizar la labor de los departamentos formativos.

¿Te interesa desarrollar tu propio serious game?